Biografías - Mariel

Publicado por Mariel el lunes 8 de febrero de 2010

Carlos Gardel y su voz inigualable -Parte I








Entre las luminarias y los elogios, entre partes no muy bien conocidas de su vida, el hombre y el mito se mezclan con romántica nostalgia. La década la de 1920, nos acerca testimonios de personas conocidas y criadas
entre el furor tanguero, las milongas, los cantores y las carreras de caballos, que contrastaban con las edificaciones de estilo francés y la presencia importada del jazz, lo que nos retrotrae al ambiente de esa época.
En ese entonces Carlos Gardel conocía a un empresario que se encargó de contratar a un sexteto para acompañar al cantor. Esto sucedía en sus primeros días en Paris, donde si bien ya se conocía el tango, no era fácil presentar a un cantor que no hablaba el idioma ante un público local y turístico. Pero retrocedamos en el tiempo.
Existen varias piezas que faltan en la historia de Gardel que fueron recompuestas rigurosamente en una tarea voluntaria y comprometida que significó rescatar y ordenar los episodios de la vida de una persona.

Es tarea compleja buscar el porqué de la perdurabilidad de un cantor nacional reconocido por varias generaciones.
El dúo que formaron Gardel con su amigo José Razzano de origen uruguayo en los últimos años, comenzó a resquebrajarse por cuestiones económicas y eso decepcionó a Gardel y dejaron de actuar juntos. Esto fue en 1925. De los dos sólo Carlos trabajaba y José se encargaba de los contratos y del dinero. Ambos gastaban mucho y había que duplicar las actuaciones.
Pero después el alejamiento fue total. Cuando el cantor celebró sus treinta y nueve años, los invitados no fueron muchos, apenas diez amigos y su madre.
En esa oportunidad el Morocho invitó a Razzano para despedir el año. Aquella invitación fue una simbólica despedida.

Al comenzar 1930 Gardel inició la década con el ánimo opuesto al de siempre, dicharachero y jovial. Hubo en el país un torbellino político que desembocó en el golpe militar derechista que el 6 de septiembre derrocó al presidente Hipólito Irigoyen.
En esos momentos Gardel compuso el tango Viva la patria, como una suerte de descontento ante por los hechos ocurridos. Fue un tango ignoto que no cantó nunca, pero que después algunos pensaron que lo había compuesto por estar a favor del derrocamiento presidencial. Gardel cantaba en El Gran Florida, una noche un grupo de radicales asistió al evento. Era un sector reducido pero exacerbado que había sido expulsado del gobierno de la República por los militares.
Ese año para los argentinos fue una novedad que el ejército apareciera en las calles, pero con los años esos episodios fueron recurrentes.

Después de dos días del golpe militar, se reabrieron los cines y teatros. Fue ese el día en que el “Clan Radical”, al terminar la función abucheó al cantor, que quedó desconcertado al igual que los presentes.
Detrás de todo, estaba la figura de un cantante, que como otros muchos, frecuentaba comités conservadores, y por eso se interpretó como que Gardel era correligionario de esos grupos de payadores y cantores criollos que recibían algún dinero por presentarse allí a amenizar las reuniones. Gardel carecía de afiliación política.
Más adelante surgió el proyecto de realizar cortometrajes con el nuevo sistema de sonido que había en el país, pero no hubo sincronización entre la voz del cantante y las guitarras.

En 1928 Gardel se embarcó para Europa para debutar en Paris. Viajó junto a sus guitarristas, su chofer y el espectacular auto Grahan Paige que le obsequiaron en Barcelona.
El local preparado para su actuación era muy confortable y distinguido.
El Florida, nombre del lugar tenía su sala colmada de público. El tango hacía furor en Paris, el espectáculo comenzó con la actuación de un sexteto que hizo la apertura para la presentación de Gardel que tuvo una actuación brillante.
Pero en cuanto a sus películas hubo críticas en contra de la aparición de una clase aristocrática mezclada con rufianes y mujeres de la noche, lo que daba una imagen negativa de la Argentina. De regreso al país realizó una gira por el interior, y en San Juan tuvo que soportar otra vez al grupo del Clan Radical abucheando la función.

Después tuvo una propuesta interesante para viajar a Estados Unidos para actuar en la Nacional Broadcasting Company, la cadena de medios más prestigiosa del gran país del norte. Se despidió de Radio Belgrano con trea temas que gravó, Tu diagnóstico, El tirador plateado y Madame Ivonne. Entre los años 1928 y 1932 Gardel sólo estuvo en la Argentina veintitrés meses.

Publicado por Mariel el domingo 7 de febrero de 2010

Alfonsina Storni una vida en poemas -Parte final




Monumento a Alfonsina Storni en Mar del Plata



Alfonsina publicó su libro Languidez que recibió el primer premio Municipal de Poesía y el segundo premio Naciona de Literatura. Fueron buenos años aquellos para la escritora. Los reportajes comenzaron a mostrarla en las principales revistas, como Caras y Careta, Mundo Argentino y El Hogar. Se editó en Barcelona una Antología por la editorial Cervantes en la colección Las mejores poesías de los mejores poetas.

Ella afirmaba no ser feminista, le agradaban los vestidos sencillos generalmente oscuros, no usaba alhajas, admiraba algunos tangos y solía tirar al blanco. Leía a los escritore rusos y alemanes.
En 1925 en Mar del Plata se organizó la fiesta de la Poesía en el salón del Jockey Club. Alfonsina apareció con su
delicada y grácil figura, recitó algunos poemas y fue aclamada por el público firmando más de docientos autógrafos.

Alfonsina escribió y publicó mucho, notas periodísticas. reflexiones sobre la vida y las costumbres, y los libros Mundo de siete pozos y Poemas de amor. El diario La Prensa publicó notas acerca de estas actividades.
Por entonces conoció a Gabriela Mistral que quedó encantada con su personalidad sencillay sobria. Fue nombrada en Fue nombrada en el Conservatorio de Música y Declamación, además daba clases de Castellano y Aritmética en una escuela de Bolivar.
Más adelante presentó la obra de teatro Dos mujeres.
Ella siempre se ciudó en lo personal de no dejar huellas de su primer amor. Tocaba ese tema encarnando a todas la mujeres que había pasado por situaciones similares a través de la poesía, del teatro y de sus notas periodísticas.
El hombre- decía- pasa por el amor sin comprometerse, sin asumir continuidad estrechamente, ofreciendo a la mujer sólo un placer efímero, y se permitió desglosar que la mujer era tan capaz como él de la iniciación del placer.


En 1928 Alfonsina era una escritora en pleno equilibrio, pero sin embargo su preocupación se intensificó en esa
época. Publicó poemas en el diario LA Nación. Entre los años 1926 y 1928 se produjeron tentativas para dar vida a
una nueva sociedad de escritores, cuyo primer logro era la presidencia de Leopoldo Lugones.
La participación de Alfonsina en el gremio literario fue intensa.
Realizó un viaje a Eropa siendo para ella lo más emicionante llegar a Suiza y recordar su infancia.
El próximo viaje lo hizo con su hijo Alejandro.
Los lugares de reunión en Buenos Aires fueron el legendario Café Tortoni y el Hotel Castelar
Continuó con sus clases y su escritura. Había cumplido cuerenta años.
Fue en esa época que descubrió un día una dureza en uno de sus pechos. Consultó con su médico quien le indicó que debía operarse. Recibió el apoyo de sus amigos que la confortaron.

Desgraciadamente el problema era serio y después de veinte días de convalecencia la enfermedad le dió una tregua,pero su carácter había cambiado. Ella quería vivir pero no aceptaba los tratamientos propuestos, concurrió
sólo una vez a una sesión de rayos.
Escribió un texto en el que expresaba no haber podido hacer comprender a los demás que una mujer podía vivir en
forma independiente con dignidad y decoro. Esa complejidad entre el rol masculino y femenino hizo que se sintiera prisionera de sus convicciones y que su liberación significaba ir contra la sociedad.

En 1937 publicó su libro Mascarilla y Trébol, una reflexión sobre la nueva etapa de su vida. Luego viajó a Colonia al recibir una importante invitación para un acto que fue exitoso. De regreso a Buenos Aires presiente que el final está cerca.Escribió una Autobiografía que reunía lo mejor de su poesía que apareció editada por Espasa Calpe. Escribió una carta de agradecimiento a Juan Julían Lastra. Aquella era una despedida.
Quiso irse a Mar del Plata y se apresuró por dejar todo ordenado. También se encargó de pedir al intendente que por su intermedio ascendiera a su hijo acumulándole su sueldo. Una noche sufrió una crisis muy fuerte, después finalmente partió a Mar del Plata pidiédole a su hijo que le escribiera. Y se internó en el mar. Esa tarde los diarios titularon la noticia: "Ha muerto tragicamente Alfonsina Storni". El acontecimiento conmocionó a todos y puso un listón negro en la poesía argentina. Los homenajes fueron numerosos, a los que acudieron los más renombrados escritores de todo el país. El cortejo partió hacia el Cementerio de la Recoleta donde varios oradores le dieron la última despedida. Uno de sus últimos poemas fue Voy a dormir.

Publicado por Mariel el sábado 6 de febrero de 2010

Alfonsina Storni una vida en poemas -Parte II












Alfonsina accedió a una prueba y finalmente la aceptaron pagándole un cincuenta % menos del salario, claro era mujer y nueva en el trabajo. Escribir su primer libro fue una tarea titánica. Por intermedio de una amiga consiguió ver a un editor, que a su vez la condujo a un imprentero que le pidió quinientos pesos por quinientos ejemplares de “La inquietud del rosal”. Alfonsina aceptó, pero fallaron sus cálculos y no pudo pagar.
El libro apareció en 1916. No tuvo repercusión, para muchos moralistas de esa época, sus versos parecerían carecer de pudor, al marcar su independencia y su valiente maternidad. Sin embargo gracias a ese libro ella pudo acercarse a los círculos literarios a los que nunca había concurrido una mujer.

La vida literaria no se diferenciaba mucho de la actual, donde los escritores formaban una elite y los más jóvenes se esforzaban para conseguir algún pequeño lugar en ese mundo casi inaccesible.
Juan Julián Lastra la ayudó además de las colaboraciones en Caras y Caretas y Mundo Argentino. En su presentación en sociedad Alfonsina lució encantadora y seductora.
Recitó sus versos y otros de Arturo Capdevila. Que era uno de los pilares poéticos con su poema Melpómenes. Fue la primera mujer en un banquete de hombres escritores.
Alfonsina se ganó un lugar por su talento. Dejó su trabajo, pero vivir de la poesía nunca fue fácil, diría que es una idea utópica. Publicó algunos versos en revistas, eran palabras de un sentido profundo como comenzar a buscarse a sí misma.

En 1925 se produce un gran cambio, su entrada a la vida literaria en donde ocuparía un lugar destacado. Apareció su libro Ocre. Se conectó con escritores ya muy reconocidos.
Con voluntad y dedicación continuó escribiendo. Publicó El dulce daño en 1918. Pasó una etapa de dificultades hasta que obtuvo un cargo como directora y maestra del Colegio Marcos Paz. La escuela poseía una gran biblioteca para su deleite.
Se mudó a una casa más amplia que compartió con dos amigas. Una de ellas tenía un hijo de dieciocho años quien entretenía a Alejandro cuando ella trabajaba.
Se le ofreció un agasajo al presentar su libro El dulce daño. En menos de dos años se notaba el aprecio intelectual
que todos le demostraban.

La expresión de los poemas de Alfonsina traducen su soledad, su íntima insatisfacción y conmueven esteticamente
cuando se confiesa “sabedora de engaños”.
Esos poemas dejan traslucir la ironía soberbia de una mujer especial que cierra las puertas al hombre que no puede comprenderla.
El dulce daño es un libro de una fuerte personalidad poética en el que hay un personaje femenino que representa a muchos otros, pero que indudablemente es parte de ella misma en sus vivencias, entre el cruce de la realidad y la creación.
El libro fue editado Por la Sociedad Cooperativa Editorial limitada Buenos Aires.

Alfonsina alternó su trabajo en las escuelas con su tiempo dedicado a escribir y educar a su hijo. Debido a sus palabras reivindicatorias para la mujer, en aquella sociedad convencional resultaron revolucionarias, las mujeres comenzaron a escucharla. Sus clases de declamación ayudaron para extender sus conceptos y alusiones a los hombres
con respecto a la relación con la mujer.
En 1918 recibió una medalla del miembro del Comité Argentino Pro-Hogar de los niños huérfanos belgas. Años después al comenzar la guerra con motivo de la invasión alemana, concurrió a un acto en defensa de Bélgica. Su nombre apareció en el diario La Nación.
Realizó algunos trabajos como traductora de francés. Fue invitada a Montevideo en 1920 para pronunciar una conferencia y exponer sobre su poesía.

Dos años más tarde conoció al escrito Horacio Quiroga con el que se entabló una noble amistad. Ella encontró en él esa personalidad que podía llegar a comprenderla.
La posición de Alfonsina ya se había afianzado y era profesora de lectura y declamación en la Escuela Normal de Lenguas Vivas.
Fue una mujer que defendió los derechos de los demás en una época marcada por el egocentrismo y el dominio masculino. En sus conceptos estimulaba a las mujeres a vivir una vida elegida por ellas mismas y no impuesta por otros. En 1923 la revista Nosotros que difundía la nueva literatura argentina realizó una encuesta para saber la opinión de los lectores al respecto. Alfonsina fue la elegida, alcanzando niveles de consagración.

Alfonsina Storni una vida en poemas - Parte I






Brillante poeta nacida en Suiza el 22 de mayo de 1892. Sus padres Alfonso y Paulina se establecieron después en un pequeño pueblo de la provincia de San Juan cuando la niña tenía seis años. Vivieron allí un tiempo y regresaron a Suiza con dos hijos más.
Tal vez alguna circunstancia especial los hizo volver a San Juan y con un capital que poseían realizaron un negocio familiar. En unos años ya habían logrado una sólida posición con una cervecería. Paulina comenzó a notar en Alfonso algo que enturbiaba su vida, solía desaparecer sin ocuparse del negocio, hasta que ella descubre que era la bebida. Los médicos aconsejaron volver a Suiza y así lo hicieron. Se alojaron en casa de unos familiares. Fue entonces que nació Alfonsina. Pero retrocedamos en el tiempo, la historia de los Storni no fue como la de otros inmigrantes. Cuando llegan a la provincia de San Juan los tres hermanos provenientes de Lugano, Suiza, llegaron con su capital para su proyecto de
negocios que tuvo éxito.


En ese lugar elegido por su familia en Alfonsina comenzaron a nacer sus primeros recuerdos. Su madre la inscribió en una escuela para que sociabilizara con otros niños.
Pero la niña tenía un carácter díscolo pero inteligente que solía hacer muchas preguntas.
Era voluntariosa y sabía lo que quería con un afán de impresionar a los demás, pero con extrema sensibilidad ante la crítica. Hubo en este tiempo un ciclo de su vida en que la mentira y la imaginación se mezclaban para decir cosas irreales.
Quizá esta tendencia tuvo que ver con la relación con su padre. Sus ausencias, la ebriedad, la cólera y la incapacidad para sostener a una familia. Las mentiras eran una manera de evadir esa realidad. Todos los proyectos familiares estuvieron ligados al estado psíquico de Alfonso. El viaje a Suiza, la decadencia hasta su muerte en 1906, cuando
Alfonsina tenía catorce años.


Su madre abrió una pequeña escuela domiciliaria para ayudar a la familia, pero las ganancias no eran suficientes. Luego ella y sus hijos se dedicaron a coser ropa por encargo. Alfonsina era quien hacía las entregas. Después estuvieron en Rosario donde intentaron instalar un café, pero su padre no podía encargarse de nada. Falleció a los cuarenta y cuatro años.
Alfonsina comenzó a escribir sus primeros poemas a los doce años. Le fue imposible continuar en la escuela. En 1919 el diario La Capital de Rosario organizó un concurso literario en el cual participó, pero no fue elegida. Debía ayudar a su hermano menor y a su madre en el café. Más adelante encontró un empleo en una fábrica. En esa época el
país tenía una imagen de crecimiento y progreso económico, con un comercio internacional como proveedor de carne y cereales.


Alfonsina intervino en una obra de teatro y se sintió feliz por ello, pero volvía a las sombras de la vida cotidiana. Para ella esa experiencia había sido una acción intuitiva, si no como actriz, volvería a él como autora de obras infantiles y para todo público.
Realizó una gira por varias provincias lo que significaba haber tenido mucho empeño para hacerlo posible. Al regresar a Rosario, su madre se había mudado a otro lugar y estaba nuevamente casada atendiendo nuevamente su escuela.
Alfonsina consiguió ser nombrada conserje de una escuela rural ubicada en Coronda y al mismo tiempo estudiaba en ella. Así se ganó un lugar destacado en la comunidad escolar. Los fines de semana viajaba a Bautista donde residía su familia.


Cuando finalizaron los cursos su madre viajó a Coronda para asistir a la entrega de diplomas. Las alumnas recitaron poemas de Alfonsina que cantó el tema del brindis de de La Traviata de Verdi. Publicó sus trabajos en dos periódicos y en Mundo Argentino.
Conoció al poeta Juan Julián Lastra un hombre de familia, casado, que sería su gran amor. En el país ya se sentía atmósfera de cambios políticos, en 1911 se intervino la provincia de Santa Fe, fue el principio que continuaría con la revolución de 1930, del general Uriburo y la primera dictadura militar. Alfonsina formó parte de una sociedad que quería el voto universal. Ella tenía entonces ideas socialistas.


En el mes de junio de aquel año, Alfonsina decidió ser madre soltera. Pero para la sociedad de entonces una maestra en esas condiciones era inconcebible.
Del hombre que amó no se sabe si reconoció a su hijo. Las presiones del ambiente la hicieron instalarse en Buenos Aires.
En 1912 llegó con su modesto equipaje a la gran ciudad. Se instaló en la zona sur, en una habitación seguramente no recomendada desde Santa Fe. El 21 de abril nació su hijo Alejandro Storni. Un año después trabajó como cajera en una farmacia. Tenía veinte años. Después en una tienda. Comienza a colaborar en la revista Caras y Caretas.
Buscando otros empleos acudió por un aviso que solicitaba una corresponsal psicológica con redacción propia.

Publicado por Mariel el martes 2 de febrero de 2010

Maria Antonieta reina de Francia








Maria Antonieta reina de Francia



María Antonieta nació el 2 de noviembre de 17755, hija de los emperadores austriacos, la archiduquesa tenía doce años cuando cuando fue elegida para casarse con el futuro Luis XVI de Francia y a los quince se convirtió en su esposa.
Cuando el arzobispo de Reims bendijo los anillos u concluyó el acto religioso, el Delfín de Francia y María Antonieta salieron de la capilla para ser vistos por el pueblo. La ceremonia se había realizado en el palacio de Versalles, siendo la nobleza la única en asistir.
Versalles volvió a ser el centro del mundo. En un ambiente de gran lujo y ostentación la pareja no comenzó de buen modo su matrimonio.
Durante siete años el Delfín no pudo consumar el acto matrimonial. Padecía un problema que hoy se denomina fimosis que no le permitía tener relaciones sexuales, y es de fácil solución aún en esos tiempos, pero él no quiso someterse, por eso pasó tanto tiempo.

Además de sus frustraciones la reina debió soportar todos los comentarios en su contra, ya que no podía decir nada al respecto. Finalmente el rey se decidió a la operación y pudo cumplir con sus deberes maritales y engendrar un sucesor para la corona francesa.
Pero en esos años de abstinencia, la reina fue perdiendo el interés por su esposo, un hombre débil y apático. De modo que organizaba festines en el palacio sin importar el excesivo derroche que se hacía. Esas fiestas se llevaban a cabo en el palacio Trianon que el rey había hecho construir para ella. Con el tiempo ese compartimiento escandalizó a cierta parte de la corte. Su madre María Teresa de Austria comenzó a preocuparse por su hija y nombré al conde de Mercy como consejero. Pero esto no cambió la conducta de la reina.

Hubo una relación intensa que ella tuvo en Paris y que indujo a sospechas en Versalles, y el joven amante se alistó en el ejército para evitar el escándalo. Cuatro años después regresó y se reanudaron las relaciones. La reina nunca supo que más allá de las luces palaciegas, existía un pueblo necesitado y que los graneros de Francia estaban vacíos.
Otra de sus excentricidades eran los fabulosos vestidos que lucía la llamada reina del rococó. La diseñadora organizó una tienda en Saint-Honoré, que aún hoy es una de las casas de la alta costura parisina. También el peluquero de la reina se hizo famoso y viajaba todos los días de Paris a Versalles para elaborar los sofisticados peinados que lucía la soberana. María Antonieta disfrutó de los placeres de la vida con los escarceos amorosos de jóvenes cortesanos, de bailes de máscaras nocturnos, y las funciones de teatro.

Con el tiempo el pueblo se volvió contra ella, una mujer que ejercía una influencia nefasta sobre un rey pusilánime y sin personalidad.
El año 1785 marcó un punto de inflexión en la sociedad francesa. Cuatro años después el rey destituyó al ministro de finanzas que era quien podía resolver los problemas económicos de la corona. Francia, que había enviado mucho dinero a las colonias estaba en bancarrota. Finalmente el 14 de julio de 1789 veinte mil hombres tomaron la famosa prisión de la Bastilla en Paris. Horas más tarde la cabeza del gobernador se elevaba en la punta de una pica. Una asamblea Nacional suprimió la servidumbre personal, lo que llevó a la abolición del régimen absolutista imperante hasta entonces.

Los revolucionarios establecieron la igualdad de los impuestos en el acceso a los cargos públicos y ante la justicia. Luis XVI huyó con su familia, pero fueron interceptados en Varennes, y devueltos a Paris, donde permanecieron en la Tullerías. Se intentó un rescate pero sin éxito. Tiempo después un ejército prusiano-austriaco junto a un grupo e exiliados monárquicos llegó a Paris, pero fueron derrotados por los revolucionarios.
Cuando se proclamó la República Francesa los reyes fueron acusados por el pueblo de
apoyar al ejército invasor y marcharon entonces al palacio de la Tullerías. Las masas destruyeron las puertas y María Antonieta quedó arrinconada y temerosa frente a la
multitud, pero no le hicieron daño. Luis XVI fue condenado a muerte y su esposa meses después se enfrentó a la guillotina.

Actualmente la archiduquesa Catalina de Habsburgo, descendiente de María Antonieta, escribió una biografía de su ilustre pariente, destacando sus rasgos más sensibles y humanos. En una entrevista realizada expresa que lo único que supera a la justicia en la piedad, por eso mirar a Maria Antonieta con compasión –dice la autora- ofrece al lector el conocimiento de otras facetas de su personalidad.